Noruega ha logrado clasificar a su primer Mundial de la FIFA en 27 años, algo que no sucedía desde 1998, tras vencer a Estonia e Italia por 4-1. A pesar de contar con estrellas de la talla de Erling Haaland y Martin Ødegaard, el equipo no había logrado hacerlo antes y este éxito se atribuye a un cambio significativo. Ståle Solbakken, actual entrenador y antiguo jugador del equipo mundialista del 98, es quien ha dado un nuevo espíritu a la selección.
El equipo de Solbakken, antaño criticado por complicar el juego, ahora demuestra confianza y control. Su enfoque en la estructura y estilo de juego finalmente rinde frutos tras los escepticismos anteriores. Con 11 victorias consecutivas, incluyendo victorias sobre Italia e Israel, y destacándose en las estadísticas de clasificación, Noruega está escribiendo una nueva historia. Erik Thorstvedt, exjugador, destaca la fortaleza que han conseguido a pesar de las críticas pasadas.
Solbakken ha remodelado el equipo no solo con tácticas, sino creando una cultura de solidaridad. Un ejemplo es el papel crucial de Sander Berge, cuya recuperación de forma ha beneficiado al equipo. Noruega ahora equilibra técnica y fuerza física, con actuaciones destacadas en regates y carreras progresivas, lo que ha sido clave para su estilo de juego ofensivo y efectivo.
El liderazgo compartido dentro del vestuario ha sido esencial para su éxito. La colaboración y el enfoque en el equipo, a pesar del protagonismo de figuras como Haaland, han sido fundamentales para su cohesión. Solbakken, considerado anteriormente demasiado centrado en la estructura, ha demostrado que esta organización es su fortaleza y está orgulloso de la resiliencia y capacidad que ha mostrado el equipo al clasificar al Mundial.
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