En un emocionante partido de comodín, Drake Maye llevó a los New England Patriots a una victoria de 16-3 sobre los Los Angeles Chargers en Foxborough. Inspirados en su equipo campeón del Super Bowl de 2001, los Patriots mostraron una defensa sólida, aprovechando la línea ofensiva vulnerable de los Chargers para lograr seis capturas al mariscal Justin Herbert. Esta victoria coloca a los Patriots, segundos sembrados, en espera del ganador entre los Pittsburgh Steelers y Houston Texans para el próximo enfrentamiento.
El desempeño defensivo en la zona roja de los Patriots fue sorprendente, alcanzando un nivel destacado a pesar de que en la temporada regular estaban en el puesto 30 en porcentaje de touchdowns permitidos. Lograron detener a los Chargers en cuatro jugadas consecutivas, manteniéndolos sin puntos. A pesar de un inicio errático, el mariscal de campo Drake Maye hizo jugadas clave, incluyendo un pase de touchdown de 28 yardas a Hunter Henry, y demostró su efectividad como corredor en momentos cruciales.
Para los Chargers, liderados por el entrenador Jim Harbaugh, la derrota representa otra temporada frustrante, con Justin Herbert todavía en busca de su primera victoria en playoffs. A pesar de contar con una defensa que les mantuvo competitivos, la ofensiva no logró capitalizar. Odafe Oweh, recién adquirido de los Baltimore Ravens, brilló con tres capturas y un balón suelto forzado, estableciendo un récord de postemporada para la franquicia.
Herbert tuvo dificultades con sus lanzamientos y no logró superar una ofensiva estancada. Su rendimiento en playoffs sigue siendo criticado. Además, las lesiones continúan siendo un problema para el equipo, especialmente la situación de Omarion Hampton, quien se ha visto limitado esta temporada. En el vestuario, Oweh expresó su frustración, afirmando que los Chargers eran el mejor equipo y que podrían haber ganado cualquier otro día.
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