Riley Tiernan, quien comenzó como una jugadora sin contrato, se ha convertido en una estrella de Angel City en la NWSL. A sus 23 años, Tiernan es finalista para el premio a la Novata del Año tras haber marcado 8 goles y registrado 18 tiros a puerta en su primera temporada. Su camino no ha sido fácil: llegó al equipo como invitada sin garantía de un puesto. Según Julie Uhrman, presidenta de Angel City, “ha pasado de ser una inesperada a una estrella luchando para ganarse su lugar”.
Desde joven, en Voorhees, Nueva Jersey, Riley mostró tenacidad jugando con su hermana mayor, Madison, destacando en el fútbol desde pequeña. Ganó reconocimiento rápidamente, y en su primer año en Rutgers recibió el premio Freshman del Año de la Big Ten. Sin embargo, un incidente al final de su carrera universitaria, al recibir una tarjeta roja por conducta violenta, presentó un desafío que tuvo que superar para continuar su carrera profesional.
Con el deseo de jugar profesionalmente, Tiernan enfrentó la incertidumbre de no ser elegida en el draft, y finalmente consiguió una oportunidad con Angel City después de un período de prueba. Demostró durante los entrenamientos su capacidad y compromiso, lo que le aseguró un lugar en el equipo. “Ganó cada centímetro de su contrato”, dice Madison, quien ha sido una guía constante en su desarrollo.
A lo largo de la temporada, aunque Angel City no llegó a los playoffs, Tiernan fue una de las jugadoras más destacadas, demostrando su dedicación y fuerza. A pesar de no anotar en algunos partidos, su esfuerzo y calidad técnica se mantuvieron constantes, lo que le valió el reconocimiento tanto de sus compañeros como del cuerpo técnico. “Trabajo duro, soy fuerte. Soy peculiar de Jersey”, afirma Tiernan, orgullosa de sus raíces y del camino recorrido para llegar hasta aquí.
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