Ruben Amorim, entrenador de Manchester United, ha lanzado un ultimátum a la directiva del equipo después del empate 1-1 contra Leeds United. Amorim ha expresado su deseo de tener más control sobre las decisiones del equipo, similar a Enzo Maresca durante su tiempo en Chelsea. Maresca fue despedido después de enfrentarse públicamente a sus superiores, y ahora Amorim podría enfrentar un destino similar.
Amorim quiere ser “mánager, no solo entrenador,” y ha pedido a Jason Wilcox, director de fútbol del United, y a su equipo de reclutamiento que “hagan su trabajo.” Aunque fue contratado como “entrenador” en 2024, su demanda de un rol más amplio ha causado tensiones internas. Las expectativas de fichajes para reforzar al equipo no se han cumplido, especialmente tras no lograr contratar a Antoine Semenyo.
Hasta ahora, Amorim ha superado las expectativas, con el equipo cerca de puestos de la Champions League. Sin embargo, necesita nuevos jugadores para mantener el impulso, algo que la directiva está reacia a apoyar debido a restricciones financieras. La frustración de Amorim con la falta de fichajes se ha intensificado, poniendo en riesgo su posición.
Amorim se encuentra en una situación delicada, similar a la que vivió Maresca, pues sus comentarios pueden interpretarse como un reto a la directiva. Con solo una victoria en los últimos cinco partidos de liga y problemas con los directivos, el director técnico del United está en una posición precaria, enfrentando una potencial pérdida de confianza.
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