En algún momento de 2009 o 2010, tras otra derrota ante Roger Federer o Rafael Nadal, sentí lástima por Novak Djokovic. Era un gran jugador, pero parecía condenado a competir en una era equivocada. Entre Wimbledon 2003 y el US Open 2010, Federer y Nadal ganaron 25 de 30 títulos Grand Slam, mientras que Djokovic sólo había conseguido uno en 2008. En otra época, podría haber ganado hasta 10 Slams.
Contrario a mis expectativas, Djokovic mejoró su físico, flexibilidad y técnica, convirtiéndose en un genio del juego. En 2011 ganó tres de los cuatro Slams, transformando el “Big Two” en un “Big Three”. Años después, Djokovic superó a Federer y Nadal, alcanzando 24 títulos. Ahora, con Carlos Alcaraz y Jannik Sinner compartiendo los últimos siete Slams, la era dominada por dos jugadores parece resurgir.
Con Alcaraz y Sinner siendo jóvenes, es fácil imaginar que podrían acercarse al récord de Djokovic. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que surja alguien inesperado para desafiar su dominio, como ocurrió con Djokovic ante Federer y Nadal. Existen diez jugadores menores de 23 años que podrían elevar su nivel y competir con Alcaraz y Sinner.
Entre los jugadores prometedores está Jack Draper, quien a pesar de sus problemas físicos ya está en el top 5. También destacan Ben Shelton, Holger Rune y Jakub Mensik, por sus habilidades únicas. Cada uno enfrenta sus propios desafíos, pero todos tienen el potencial de cambiar la estructura del tenis masculino en estos años venideros.
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