El sábado, Lindsey Vonn demostró nuevamente ser la mejor esquiadora de descenso en esta temporada olímpica al ganar su segunda carrera de la Copa del Mundo, en Altenmarkt-Zauchensee, Austria. A sus 41 años y con una rodilla reconstruida con implantes de titanio, la estrella estadounidense superó a Kajsa Vickhoff Lie por 0.37 segundos en condiciones complicadas. Además, su compañera de equipo, Jacqueline Wiles, logró el tercer lugar, quedando a 0.48 segundos de Vonn. A pesar de que el recorrido era más corto, Vonn alcanzó velocidades de hasta 130 km/h.
Vonn expresó su satisfacción al cruzar la meta con el puño al aire, afirmando: “Sabía lo que tenía que hacer para ganar hoy… tuve que arriesgar un poco.” Con cada victoria, Vonn sigue siendo la ganadora más veterana en la historia de la Copa del Mundo, alcanzando su triunfo número 84 y el 45º en descenso. Tras la carrera, compartió un momento con su familia y su entrenador Aksel Lund Svindal, campeón olímpico de descenso en 2018.
En el horizonte, Vonn se perfila como una de las principales candidatas para la medalla de oro en la próxima competición en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina. Sofia Goggia, campeona olímpica en 2018, terminó en el puesto 17, mientras que Corinne Suter, quien regresó tras una lesión, fue más lenta que Vonn. Además, en el equipo de Estados Unidos destacaron otras corredoras como Breezy Johnson, que terminó séptima.
El accidente de Magdalena Egger, que fue evacuada tras caer y golpearse la nariz contra las redes de protección, causó una demora de 25 minutos en la carrera. Vonn ahora lidera la clasificación general de descensos de la Copa del Mundo y busca su noveno título, diez años después de su último en Zauchensee. Mientras analiza su rendimiento, comenta que, aunque le iba mejor en supergigante durante el verano, su esquiada se mantuvo sólida desde el inicio en St. Moritz. Vonn competirá este domingo en un supergigante que se espera se realice en un recorrido más largo.
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