Wetzel: Cómo el baloncesto universitario terminó fichando a selecciones del draft de la NBA

James Nnaji, un jugador de 2.13 metros seleccionado en el draft de la NBA 2023 y exjugador del FC Barcelona en la EuroLeague, se unirá a Baylor el próximo mes. Esta incorporación a mitad de temporada resalta cómo el baloncesto universitario en Estados Unidos ha comenzado a firmar jugadores profesionales de ligas europeas. Para muchos, esto pone en cuestión la organización del deporte universitario en cuanto a fichajes y elegibilidad.

El entrenador de Baylor, Scott Drew, expresó su satisfacción diciendo: “Me dijeron que puede jugar, así que estoy contento”. Drew sigue las reglas actuales, que aunque podrían parecer extrañas, permiten tales contrataciones. No es un fenómeno exclusivo de Baylor; equipos como Oklahoma y Dayton también han firmado jugadores profesionales europeos a mitad de temporada.

La admisión de jugadores como Nnaji, que tiene cuatro años de elegibilidad, se debe al enfoque cambiante hacia el amateurismo en los deportes universitarios. Históricamente, la NCAA ha tratado de mantener el control sobre el negocio sin aceptar el cambio. Sin embargo, casos legales, como el de Ed O’Bannon en 2009, marcaron un punto de inflexión, obligando a la NCAA a enfrentar la realidad y perder varias batallas legales.

En lugar de adaptarse, la NCAA optó por estrategias legales y lobby, buscando exenciones antimonopolio del Congreso sin éxito. Esto ha dejado a las universidades con la capacidad de reclutar de manera impactante. La solución, como algunos sugieren, podría estar en la negociación colectiva, un camino que aún no ha sido explorado.

Source link