En Orchard Park, N.Y., los Buffalo Bills buscaban asegurar su victoria contra los Tampa Bay Buccaneers en la Semana 11. Con 2:42 en el reloj y liderando 37-32, llevaron el balón hasta la línea de 9 yardas del rival. Josh Allen, en formación de escopeta, observó a su izquierda y luego avanzó, superando tres defensas para anotar su tercer touchdown por tierra del juego. Esta acción llevó a Allen a lograr su 75º touchdown terrestre, convirtiéndose en el segundo jugador en la historia de la NFL en conseguir tres touchdowns por pase y tres por tierra en dos partidos. Solo Otto Graham lo había hecho antes en 1954.
A los 29 años, Allen empató a Cam Newton en el récord de touchdowns terrestres para mariscales de campo. Los Bills se preparan para enfrentar a los Houston Texans y posiblemente superar este récord, aunque los Texans aún no han permitido un touchdown terrestre a un mariscal de campo esta temporada. Allen ha guiado a su equipo a seis apariciones en playoffs a lo largo de sus ocho años de carrera, destacándose no solo por su habilidad para correr sino también por su liderazgo en el campo.
Aunque correr no siempre fue su fuerte, Allen desarrolló esta habilidad en Reedley College. Tras una lesión en 2015, pasó mucho tiempo en el gimnasio, transformándose físicamente. En su carrera, ha acumulado impresionantes estadísticas, igualando a íconos como Walter Payton en touchdowns terrestres y conquistando récords junto a Derrick Henry desde que ingresó a la liga en 2018.
Sean McDermott, entrenador de los Bills, aprecia cómo Allen utiliza su capacidad para correr, planteando un desafío constante para las defensas rivales. Allen ha realizado jugadas memorables, como un touchdown de 36 yardas contra los Jets y un de 52 yardas en los playoffs, mostrando no solo su velocidad sino también su capacidad atlética y mentalidad competitiva. Estos momentos son ejemplos de su evolución de una promesa a un jugador icónico en la NFL.
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